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Lo que se debe saber acerca de las emergencias

Lo que toda familia y comunidad tiene derecho a saber acerca de las emergencias

Las emergencias, tales como los conflictos, desastres o epidemias, exponen a las familias a riesgos que las hacen especialmente vulnerables a la enfermedad, desnutrición y violencia.

Con la información y el apoyo correctos, las familias y comunidades pueden definir medidas que definen qué hacer en una emergencia.

Actualmente, 230 millones de niños y niñas viven en lugares de conflicto.

Las niñas, los niños y las mujeres son típicamente los más afectados por las emergencias. Cada año, millones de personas son desplazadas debido a desastres. En el 2013, casi 22 millones de personas fueron desplazadas por desastres, y casi tres veces esa cantidad fueron desplazadas por primera vez por el conflicto y la violencia. El cambio climático podría aumentar estas cifras. El desplazamiento debilita los medios de sustento de las familias y sus mecanismos de apoyo social. El desplazamiento puede llevar a la separación de la familia y aumentar la vulnerabilidad de los niños y niñas a la discriminación, abuso, violencia, pobreza y explotación.

El conflicto y los desastres ponen los niños y niñas en riesgo de enfermedad y desnutrición. El acceso a la atención en salud se reduce, y la escasez de alimentos es común. El agua puede escasear, especialmente si el acceso es limitado por el hacinamiento y por condiciones sanitarias deficientes. El acceso de los niños y niñas a la educación a menudo se debilita, ya que las escuelas frecuentemente son el blanco de ataques y secuestros, y los maestros y materiales son escasos. El riesgo de transmisión del VIH aumenta en estos contextos.

En situaciones de conflicto, las niñas y los niños son particularmente vulnerables al reclutamiento forzado de parte de fuerzas armadas y grupos armados. Juntos con las mujeres, también están en riesgo de secuestro, tráfico y violencia sexual, incluida la violación.

Las epidemias (o brotes) de enfermedades pueden ser causadas por emergencias o pueden causar una emergencia. La emergencia puede surgir por la naturaleza grave de la enfermedad o por la respuesta de la comunidad. Los niños y niñas menores de cinco años son particularmente vulnerables a las enfermedades infecciosas.

Los niños y niñas y los miembros de sus familias tienen derecho a protección, información y apoyo para prepararse para y enfrentar estas situaciones complejas.

Lo que toda familia y comunidad tiene derecho a saber acerca de las emergencias

1. En las emergencias, los niños y niñas tienen los mismos derechos que en situaciones que no son de emergencia. Esto es cierto sea que la emergencia sea un conflicto, un desastre o una epidemia.

2. Las niñas y niños y sus familias y comunidades deben planificar por adelantado y tomar medidas sencillas para prepararse para las emergencias – en el hogar, en la escuela y en la comunidad.

3. El sarampión, la diarrea, la pulmonía, el paludismo, la desnutrición y las complicaciones neonatales son causas importantes de las muertes infantiles, particularmente durante las emergencias.

4. Una epidemia (o brote) de una enfermedad puede causar una emergencia. En el caso del Ébola, la influenza pandémica y otras enfermedades propagadas por el contacto personal cercano, aquellas personas que están enfermas deben ser apartadas y aisladas hasta que ya no sean infecciosas.

5. Las madres, aun las madres desnutridas, pueden continuar amamantando aun bajo las condiciones estresantes de las emergencias.

6. Los niños y niñas tienen derecho a ser protegidos de la violencia durante las emergencias. Los gobiernos, la sociedad civil, las comunidades y las familias tienen la responsabilidad de protegerlos.

7. Por lo general es preferible que los niños y niñas sean cuidados por sus padres y madres u otros cuidadores acostumbrados porque ello hace que los niños y niñas se sientan más seguros. Si tiene lugar la separación, se deben hacer todos los esfuerzos por reunir el niño o niña con su familia, si esto corresponde a su interés superior.

8. La perturbación y estrés causados por los desastres y el conflicto armado pueden asustar y enojar a los niños y niñas. Cuando estos eventos tienen lugar, los niños y niñas necesitan atención especial y afecto adicional. Se deben mantener tan seguros como sea posible y se deben apoyar en el reinicio de sus actividades normales.

9. Los niños y niñas tienen derecho a la educación, aun durante las emergencias. Asistir a una escuela segura y amiga de los niños ayuda a reforzar una sensación de normalidad y a comenzar el proceso de sanación.

10. Las minas terrestres y los dispositivos no detonados son extremadamente peligrosos. Pueden explotar y matar o incapacitar a muchas personas si se tocan, pisan o perturban. Los niños y niñas y sus familias deben permanecer solamente en áreas que hayan sido declaradas seguras y deben evitar los objetos desconocidos.

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